sábado, 11 de diciembre de 2010

Encontrarse con uno mismo




Aquí pasan cosas que, a mis ojos, son como pequeños regalos del destino. Volviendo un día de nuestra estimada escuela de alemán Victor observó en el camino lo que parecía ser la huella de una pisada absolutamente congelada (nada nuevo para los residentes en Berlin supongo), para mi algo de lo más curioso. Al acercarme pude ver un "noseque" familiar en su forma, esos rombos estriados tenían algo que definitivamente no era desconocido para mi. La increíble sorpresa fue saber, de repente, que esa era mi propia huella, probablemente una que llevaría allí un par de días abandonada a su cruel destino. Lo comprové y viendo que encajaba perfectamente en mis botas supe que aquello era un momento único.
No todos los días uno se encuentra con su propio rastro de una manera tan explícita. De algún modo acababa de encontrar un fosil de mi propia presencia en las gélidas calles de Kreuzberg.
Lo llevé a casa, lo fotografié y lo guardé en el congelador, como habría hecho cualquier arqueólogo con su gran hallazgo. Días mas tarde pensé que jamás podría consevar algo que por defeco es efímero, así que lo deje en el fregadero deshaciéndose lentamente, sabiendo que yo sería el último testigo de mis paseos por Berlin.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Estallido otoñal en mesa alemana.



De esto hace ya unos días, hay que decir que para ciertas cosas soy, digitalmente, bastante perezoso.
Era Domingo y, para variar, no nos dimos mucha prisa en despertarnos. Pasamos la "mañana", como se debe hacer un domingo en esta ciudad, callejeando entre los pasillos de un mercado cuya ubicación no puedo desvelar (mi fuente estará contenta de ello). La cuestión es que aquí, entre miles de cosas absurdas e inverosímiles siempre se encuentra, en alguna caja maloliente, algún tesoro que otro a precio de ganga. Nosotros ese día tuvimos suerte. Además de una hermosa bolsa cargada de jerseis y camisas de corte ochentero yo encontré algo increíble, encontré EL ALGO. Rebuscando entre supuestas joias de plata antiguas apareció entre mis dedos un pequeño libro, de apenas dos centímetro de alto, con una estampa muy postalesca en la portada que se suponía procedía de algún lugar llamado Ahlbeck. Dentro, un desplegable con más fotografías mostraba las delicias de las playas de la zona y la felicidad de sus gentes. Como ya he dicho un tesoro.

El caso es que el día se alargó lo suyo. Rayito (un coche de color camaleónico) su dueña y un grupo de amigos nos desplazamos a las profundidades de PANKOW para degustar la tradicional comida alemana en un lugar donde los berlineses tienen la barba blanca y ellas bigotes, no tan blancos. La comida excelente, sinceramente me cuesta recordar el nombre de ninguno de los platos, pero la mayoría de ellos tenían dosis cárnicas poco recomendables cardiologicamente hablando y siempre acompañados de algo verduroso con un SAUER delante. Al salir del restaurante, unas cuatro horas después, paseamos por la oscuridad profunda de un parque, en puro estallido otoñal, por el que se adentraban niños sin ningún tipo de miedo. En Barcelona  estarían completamente cagados por la posibilidad de encontrarse con el Coco o Bin Laden, a saber.

El caso es que volvimos, fuimos, salimos, acabamos la noche en una fiesta gay con temática asiática y al final el Jagermeister acabó por nublarlo todo. Eso si, recuerdo bien los cacahuetes y snacks salados volando de un lado a otro de la sala, no se por que será.

Dormí de puta madre pero... no me desperté tan bien.

martes, 26 de octubre de 2010

Te he pedío un Gangsta y me has dado un bicho.

Adoro las maquinas expendedoras de mierdas varias que se pueden encontrar uno en cada esquina, a lo largo y ancho de la ciudad. En especial, desde hace ya un tiempo, tenia fijada mi mirada en una en especial, ubicada en Oranienstraße (Mas conocida por mi subconsciente como Orangestraße). Era una maquina especial, puesto que lo que expendía iba mas allá de simples bolicas de estas que rebotan por todos lados e igual te saltan un ojo, su magnetismo residia en que podías comprar tu propio kleine gangsta wannabe!

Así que hoy que hemos pasado paseando con sueltecico en el bolsillo, me he aventurado a tener mi propio gangsta de X-berg en el bolsillo. Mi ideal era Adriancito, el niño mas bonito, el gansta mas regordito (ver youtube para mayores señas). Pero en el fondo me daba igual, Adriancito, el fluorgangsta o el dealer de la fiesta.

Ironias del destino, y no quiero ser yo el que lo diga (y eso que soy bastante prejuicioso) de donde tenía de salir un hip hopero me ha salido una cucaracha. (Mi cara de sorpresa no tiene desperdicio)

En fin, que como en el fondo soy buena gente, me lo quedaré, lo llamaré Adriansito, le haré unos pequeños pantaloncitos que le vengan anchos y igual si me da la vena le regalo un movil para que pueda escuchar los grandes éxitos de Pitbull a todo trapo en el metro.

Porque a los hijos hay que quererlos.




miércoles, 13 de octubre de 2010

Amaze your friends with the Techno Pen


Increíble lo que uno se puede encontrar en una tienda todo a 1€, sea en Barcelona, aquí, y si no es en Pekín en Pokón, que va ha verse un follón que no sabe ni donde se ha metio...

En fin, estuve a punto de comprarme un libro llamado Spaghetti & Celebrities o algo así, pero finalmente me decanté por este maravilloso artilugio, que todo hay que decirlo, ya no me funciona. Pero ni que fuera por algunas horas, pude tenerlo todo en mi mano, encenderme un cigarrillo mientras me asaltaban flashes psicodélicos, dibujar sin perder el ritmo y cambiar mi puntero de color negro por cualquier otro de la docena de punteros de color negro que traía el artilugio.

Por un momento, lo tuve todo.


domingo, 10 de octubre de 2010

Fahrräder sind für den Sommer


Pues eso, que las bicicletas son para el verano.
Bueno, hoy la historia va a ser un poquito mas larga que de costumbre, pero digamos que la ocasión lo merece, puesto que ya tenemos bicicletas.

Después de una semana queriendo comprar toda bicicleta que se ha cruzado en mi camino (hay una tienda debajo de casa con unas bicicletas de segunda mano y puesta a punto que son para dormir con ellas de lo bonitas que son... me estaba ya planteando el adquirir una Brompton) el caso es que finalmente hoy hemos ido a Mauerpark, para comprarnos una bicicleta barata, puesto que la que tenía en mente era menos asequible ( unos 120 €, véase ganga en Barcelona) . Mauerpark muy bonito y bla bla bla, nada que no sepamos de los programas tipo callejeros viajeros, españoles en el mundo y todo eso...

La verdad es que estos sitios sacan lo peor de mí, ya que me cuesta mucho ponerme en situación y disfrutar con tanta masificación alrededor, gente con el pelo verde ( a ver, verde, por favor) tufillos a pachuli y jersaís (jerseys) hechos de cañamo. No en serio, ya sabéis que soy un exagerado para estas cosas.

En fin, que me sentía la persona mas fuera de lugar en la faz de Mauerpark, hasta que hemos encontrado una maleta Louis Vuitton de segunda mano (auténtica, atención) y me he dado cuenta que había cosas mas fuera de lugar que yo.

Y nada, que llegamos al sitio de las bicis, Dani ve una que le gusta, yo veo otra que me encanta, y pensamos en dar una vuelta para jugar un poco con los nervios del vendedor, que nos ha echo un presupuesto un pelín de guiri con chanclas y calcetines (algo como unos 130 euros las dos).
Vuelta que pegamos, nos volvemos, y atención, mi bici de color verde pistacho ha sido comprada por una tía que como la vea por la calle le voy a estirar de las rastas hasta dejarla calva.

Pero bueno, no pasa nada, había mas bicis. Después de ejercer de español
( ENTSCHULDIGUNG, it's possible to fix the price if we take two? ) Me cojo otra (mi única ilusión era volver a casa en bici, así que miro un poco, y veo una y como que me ha dado tanta penica de como estaba que me la he llevado, como quien va a la perrera a adoptar un cachorro y se acaba llevando un perro ciego con tres patas y sarna). Pero en el fondo es tan bonita, que me ha despertado ternura. Total, que ochenta euricos las dos bicis.



Lo cierto es que creo que es una bicicleta de niño, un poco enana, tiene el manillar pequeño, pero bueno, así se ve cierta diferencia de tamaño entre la bicicleta del monstruo de dos metros y la de Liliput, que estéticamente da mucho juego, como si de un dúo cómico de los años treinta se tratase.

Ya les hemos puesto nombre, la de Dani es Blauer Traum (Sueño azul) no remarcaré las alusiones opvias al color, y la mía es Tubullar Bell, puesto que cuando pedaleas un poquito suena como a Mike Oldfield total, da un poco de miedito.


Y claro, como no, hemos hecho los casi siete kilómetros que nos separaban de casa en bici, o al menos esa era la idea hasta que a medio camino mí Tubullar Bell ha perdido un pedal y de poco me parto la crisma contra el suelo (ha sido un momento bastante gracioso). Si si, ves a Mauerpark que están tiradísimas de precio, pero de poco me hago un lifting con el asfalto.


Afortunadamente, como aquí son muy de arreglarlo todo, en cuanto he llegado a casa he rebuscado hasta encontrar un kit de primeros auxilios para bicicletas y ya la tengo "como nueva". A ver que pasa mañana...

jueves, 7 de octubre de 2010

Du bist very Berlin


            Dancing at Home

 Souvenirs sobre suelo de madera


...y en Bonn cayó la banca