martes, 26 de octubre de 2010

Te he pedío un Gangsta y me has dado un bicho.

Adoro las maquinas expendedoras de mierdas varias que se pueden encontrar uno en cada esquina, a lo largo y ancho de la ciudad. En especial, desde hace ya un tiempo, tenia fijada mi mirada en una en especial, ubicada en Oranienstraße (Mas conocida por mi subconsciente como Orangestraße). Era una maquina especial, puesto que lo que expendía iba mas allá de simples bolicas de estas que rebotan por todos lados e igual te saltan un ojo, su magnetismo residia en que podías comprar tu propio kleine gangsta wannabe!

Así que hoy que hemos pasado paseando con sueltecico en el bolsillo, me he aventurado a tener mi propio gangsta de X-berg en el bolsillo. Mi ideal era Adriancito, el niño mas bonito, el gansta mas regordito (ver youtube para mayores señas). Pero en el fondo me daba igual, Adriancito, el fluorgangsta o el dealer de la fiesta.

Ironias del destino, y no quiero ser yo el que lo diga (y eso que soy bastante prejuicioso) de donde tenía de salir un hip hopero me ha salido una cucaracha. (Mi cara de sorpresa no tiene desperdicio)

En fin, que como en el fondo soy buena gente, me lo quedaré, lo llamaré Adriansito, le haré unos pequeños pantaloncitos que le vengan anchos y igual si me da la vena le regalo un movil para que pueda escuchar los grandes éxitos de Pitbull a todo trapo en el metro.

Porque a los hijos hay que quererlos.