De esto hace ya unos días, hay que decir que para ciertas cosas soy, digitalmente, bastante perezoso.
Era Domingo y, para variar, no nos dimos mucha prisa en despertarnos. Pasamos la "mañana", como se debe hacer un domingo en esta ciudad, callejeando entre los pasillos de un mercado cuya ubicación no puedo desvelar (mi fuente estará contenta de ello). La cuestión es que aquí, entre miles de cosas absurdas e inverosímiles siempre se encuentra, en alguna caja maloliente, algún tesoro que otro a precio de ganga. Nosotros ese día tuvimos suerte. Además de una hermosa bolsa cargada de jerseis y camisas de corte ochentero yo encontré algo increíble, encontré EL ALGO. Rebuscando entre supuestas joias de plata antiguas apareció entre mis dedos un pequeño libro, de apenas dos centímetro de alto, con una estampa muy postalesca en la portada que se suponía procedía de algún lugar llamado Ahlbeck. Dentro, un desplegable con más fotografías mostraba las delicias de las playas de la zona y la felicidad de sus gentes. Como ya he dicho un tesoro.
El caso es que el día se alargó lo suyo. Rayito (un coche de color camaleónico) su dueña y un grupo de amigos nos desplazamos a las profundidades de PANKOW para degustar la tradicional comida alemana en un lugar donde los berlineses tienen la barba blanca y ellas bigotes, no tan blancos. La comida excelente, sinceramente me cuesta recordar el nombre de ninguno de los platos, pero la mayoría de ellos tenían dosis cárnicas poco recomendables cardiologicamente hablando y siempre acompañados de algo verduroso con un SAUER delante. Al salir del restaurante, unas cuatro horas después, paseamos por la oscuridad profunda de un parque, en puro estallido otoñal, por el que se adentraban niños sin ningún tipo de miedo. En Barcelona estarían completamente cagados por la posibilidad de encontrarse con el Coco o Bin Laden, a saber.
El caso es que volvimos, fuimos, salimos, acabamos la noche en una fiesta gay con temática asiática y al final el Jagermeister acabó por nublarlo todo. Eso si, recuerdo bien los cacahuetes y snacks salados volando de un lado a otro de la sala, no se por que será.
Dormí de puta madre pero... no me desperté tan bien.


sabado danielle, era sabado...
ResponderEliminarGracias por no dar iniciales siquiera ;)
ResponderEliminarMe encanta esa foto!!
muack